Cielos sin estrellas

Vivimos rodeados de luces, en nuestras ciudades estamos rodeados por miles de carteles luminosos publicitarios y por una iluminación urbana que genera muchos problemas ambientales y de salud de bastante gravedad. La iluminación incorrecta de exteriores se traduce en una apantallamiento general del cielo en el interior de las ciudades y esto supone un más que considerable derroche energético y un significativo deterioro ambiental de nuestros cielos.

luz artificialUna de las medidas que contribuiría de manera más efectiva a paliar la contaminación lumínica que padecemos los habitantes de las ciudades consistiría en apagar el alumbrado de las fachadas y monumentos históricos a partir de media noche, o más bien entrada la madrugada en época estival, no se trataría en ningún caso de mermar las posibilidades económicas de la ciudad sino de recortar un gasto superfluo ya que en esas horas el número de ciudadanos que pasean por las calles se reduce considerablemente.

Otra propuesta que ayudaría a reducir los altos niveles de contaminación lumínica consistiría en sustituir las farolas esféricas tipo globo por otras que dirijan la iluminación hacia abajo, y no esas farolas tipo globo que dedican el 50% de su potencial lumínico en iluminar el cielo, que no nos es práctico para nada y además contribuye a “borrar” las estrellas.

Ya no sólo se trata de reorientar la distribución de la iluminación artificial para promover el ahorro energético, sino de recuperar nuestro derecho a observar las estrellas y a comprender que la contaminación lumínica acaba alterando el ciclo vital de las plantas y modifica las condiciones naturales del espacio que ocupa el entorno urbano.

Un ejemplo de ello son las aves migratorias, las aves migratorias utilizan las estrellas como referencia posicional para dirigir sus rutas migratorias, si las estrellas no se divisan por el exceso de contaminación lumínica, muchas aves pueden desviarse de esas rutas y llegar a donde no les tocaba. Ésa es una de las respuestas que los ornitólogos dan a la presencia cada vez más habitual de aves australes en el continente europeo. Las rapaces nocturnas también tienen un serio problema con la iluminación artificial debido a que su vuelo ya no se oculta tanto al haber tantas fuentes de luz emitiendo hacia arriba, lo que le permite a sus presas localizarlas y resguardarse.

estrellasPero no sólo afecta a animales. Los humanos también vemos afectado nuestro descanso si nos sometemos a un exceso de iluminación artificial exterior. Algunas dolencias comunes como el insomnio, el estrés o la fatiga mantienen una relación directa con la contaminación lumínica que padecemos en las ciudades.

Reducir la intensidad de la luz exterior, moderar y razonar el uso puede ayudarnos a ahorrar dinero, mejorar el medio ambiente, gozar de un descanso más saludable y recuperar el antiguo privilegio de observar las estrellas sin necesidad de ir al campo.

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